La odontopediatría es la rama de la odontología encargada del estudio, la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las anomalías dentales en niños (forma, posición, relación y función de las estructuras maxilofaciales).

Nos ayuda a corregir estas anomalías para mantener un estado óptimo de salud y armonía mediante el uso y el control de diferentes tipos de fuerzas.

Una buena salud de los dientes de leche previene futuros problemas dentales en la edad adulta y también otro tipo de complicaciones. Es un error pensar que como los dientes de leche son temporales no hace falta cuidarlos. Los dientes deben cuidarse desde que empiezan a salir. Por ejemplo; un diente de leche debe ser empastado en caso de caries, pues es una enfermedad infecciosa que necesita ser tratada.

Es recomendable visitar al odontopediatra a los 6 meses después de la aparición del primer diente temporal.

A partir de los 5 años se empiezan a caer los dientes de leche dando paso a los definitivos, entonces las revisiones dentales deben ser cada 6 meses hasta recambiar todos los dientes.

LA ORTODONCIA INFANTIL:

Los tratamientos de ortodoncia pueden ser interceptivos o correctivos.

Los tratamientos interceptivos están orientados a la corrección de cualquier alteración incipiente que, en caso de no realizarse, empeoraría la maloclusión, algo que conlleva a otros problemas como una mala posición de la lengua o dificultades para hablar y respirar.
Habitualmente se realizan en dentición temporal o mixta.

Los tratamientos correctivos están dirigidos a corregir una maloclusión consolidada con los siguientes tipos de aparatos:

  • Funcionales
  • Removibles
  • Fijos
  • Invisibles

El tipo de aparato que se utilice para la ortodoncia infantil, dependerá de la edad y de la anomalía a tratar. Es aconsejable también visitar el ortodoncista a partir de los 7 años, en esta edad ya se podrá diagnosticar posibles problemas de erupción, maloclusión y/o falta de espacio, y así establecer un tratamiento preventivo.

La ortodoncia infantil es más efectiva en edades tempranas.

Una vez terminado el crecimiento ya no pueden corregirse posibles alteraciones de los huesos del esqueleto dentofacial, por lo que es esencial hacerlo en edades tempranas y evaluar tamaño, forma y posición del maxilar y mandíbula para evitar así una cirugía en edades adultas.

Si el recambio dental y el crecimiento son correctos normalmente se van realizando revisiones periódicas (cada 6 o 12 meses). Si existe alguna alteración, la detección a edades tempranas permite que se pueda intervenir con tratamientos de ortodoncia sencilla.