En los últimos años han aparecido prótesis de muy alta resistencia formadas por un núcleo de Óxido de Aluminio que se recubre de capas de Porcelana para dar la forma del diente que queremos tratar.

Estas nuevas cerámicas, no son traslucidas y no llevan metal, consiguiendo así una dentadura natural y bella. Además, su resistencia es muy alta, evitado así casos de fracturas.

Las prótesis pueden ser removibles (móviles) o fijas (fijadas al hueso con implantes).

  • Las prótesis fijas (fijadas al hueso con implantes) son los puentes o coronas sobre el propio diente o sobre implantes. Es la mejor solución funcional y estética.
  • Las prótesis removibles (móviles) son las esqueléticas, prótesis acrílicas o completas. Son prótesis de quita pon y se mueven. Llevan paladar, ganchos, producen sabor a metal en la boca y hay que usar fijadores artificiales.
    Las personas que portan una prótesis removible, tienen la sensación de inseguridad. Esto es porque con el transcurso de los años, las encías se encogen y la sujeción de la prótesis se reduce.
    Esto lleva a una reducción de la calidad de vida. La alimentación se reduce muchas veces a la selección de productos que puedan ser fácilmente masticables, e impide una tranquilidad a la hora de comer con otros comensales.
    Esta movilidad también intranquiliza a las personas cuando la prótesis se mueve y el alimento se interpone entre la dentadura y la encía con la incomodidad en el momento menos preciso.

Esto se puede solucionar. Actualmente, la posibilidad de fijar y reducir la movilidad de las prótesis no tiene límite.

Contamos con materiales y técnicas de regeneración que permiten colocar implantes totalmente sin dolor ni trauma. Así, en el mismo día se pueda fijar o reducir esa movilidad al mínimo.

Hoy en día la simpleza de colocación permite además mantener estable la encía y el hueso, aunque transcurran años, por eso, cuanto antes se diagnostique esa pérdida antes se puede solucionar y mejorar la calidad de vida.