Con la oxigenoterapia retrasamos el proceso natural de envejecimiento de la piel y le damos una calidad excelente.

Madonna, Victoria Beckham, Cindy Crawford o Cameron Díaz han confesado que han utilizado el oxígeno como parte de sus tratamientos de belleza, actualmente no sólo las ‘celebrities’ pueden acceder a un tratamiento con oxígeno puro sino que está al alcance de todos los bolsillos.

El tratamiento combina la inhalación de oxígeno mediante una máscara con la aplicación directa de oxígeno en forma de presión (pulverizando el oxígeno en la zona a tratar).

Es una sesión relajante así como agradable donde el paciente experimenta los beneficios de esta terapia de manera relajada.

La aplicación de determinados principios activos, como un cóctel de vitaminas, ácido hialurónico, activos antiedad o multiminerales, ayudados del oxígeno puro, harán que estos penetren en las capas más profundas de la piel, y sean asimilados de forma inmediata.

Las zonas más demandadas son: rostro, cuello y escote. Aun así, la terapia con oxígeno puede hacerse en cualquier parte del cuerpo y en cualquier tipo de piel.

El resultado es una piel hidratada, brillante, turgente, luminosa y bonita.

En la sesión de oxigenoterapia conseguimos:

• Estimular la síntesis de colágeno y elastina.
• Combatir los radicales libres y el daño causado por los mismos.
• Alisar las arrugas y los pliegues de la piel, rejuveneciendo y reafirmando.
• Aumentar la hidratación.
• Recuperar la humedad en las pieles secas.
• Regular el sebo y cerrar los poros de las pieles grasas.
• Ayudar a restablecer las pieles cansadas y sin luminosidad.
• Resulta ideal en el caso de las pieles con estrías. También sirve para reponer la piel (en especial, en cuello y contorno de ojos).

Para un mejor resultado aconsejamos que antes de iniciar este tratamiento haya limpiado la piel en profundidad de impurezas y de células muertas, por ejemplo, con una dermoabrasión con punta de diamante.