Con la llegada del calor y de las vacaciones estivales, es muy habitual que los niños participen en actividades de tiempo libre en entornos húmedos, como pueden ser las playas o las piscinas. Allí realizan diferentes juegos que implican el contacto continuo con el agua sobre superficies altamente contaminantes. Los suelos de las piscinas públicas, por ejemplo, son el lugar idóneo en el que florecen los hongos que luego afectan a pies y uñas, pero los más pequeños también se pueden ver afectados por otras dolencias como el molusco contagioso.

¿Qué es?

Se trata de una infección vírica que vemos con mucha frecuencia en las consultas de dermatología pediátrica, nos explica la Dra. Díaz, dermatóloga de Policlínic Torreblanca Pediàtric. Es un proceso benigno, que en ocasiones alarma a los padres por la rapidez en que las lesiones se extienden, pero que no tiene repercusión en la salud general del niño. Los moluscos aparecen tras un corto periodo de incubación en forma de pequeñas pápulas (verrugas o erupciones) milimétricas de aspecto perlado.

¿Cómo se contagia?

La transmisión de la infección tiene lugar por contacto directo con piel, mucosas u objetos contaminados con el virus. Lo solemos ver con más frecuencia en niños que acuden a piscinas públicas, donde están en contacto con otros niños u objetos que puedan ser foco de infección.

¿Qué síntomas produce?

Es frecuente que los moluscos sean asintomáticos, pero a veces pican, sobre todo en caso de que se formen eccemas y si el niño padece dermatitis atópica. También existe riesgo de que las lesiones se infecten secundariamente por bacterias.

 ¿Es necesario tratarlo?

Es cierto que los moluscos  pueden llegar a desaparecer solos, pero el periodo de tiempo necesario para que la infección se resuelva suele ser largo, incluso de varios años.  Dada su elevada contagiosidad, es recomendable realizar algún tipo de tratamiento con el que aceleremos la curación y podamos prevenir  la autoinoculación del virus en otras partes del cuerpo o la transmisión a otros niños.

¿Cómo se trata?

Al ser la causa un virus, el tratamiento consiste en la destrucción de cada una de las lesiones. Esto se consigue de manera directa, extirpando los moluscos en la consulta mediante curetaje de los mismos (previa aplicación de crema anestésica una media hora antes). También se puede emplear un líquido  cáustico que se aplica diariamente en casa hasta que inflama y destruye el molusco. A veces se combinan ambos tratamientos, o se opta preferiblemente por la extirpación, especialmente en niños con problemas cutáneos, como por ejemplo niños con dermatitis atópica, en los que los eccemas podrían empeorar o desencadenarse con la aplicación del tratamiento tópico.

 ¿Hay niños con más riesgo de infectarse que otros?

Precisamente, niños con alteración en la integridad de la barrera cutánea, como ocurre en la dermatitis atópica, están más predispuestos a sufrir cualquier tipo de infección en la piel, entre ellas el molusco contagioso. Otro factor de riesgo es la inmunodepresión, que es cuando se tienen las “defensas bajas” debido a una enfermedad o tratamiento.

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Dra. Rocío Díaz (Dermatóloga)

Colegiada 51.744 (COMB)

Unidad de Dermatología – Policlínic Pediàtric Torreblanca