A la hora de empezar a hacer dieta todas las personas tienen una motivación real que las anima a seguirla. Pero, según los nutricionistas, esta cae en más de un 80% de los casos a partir de la segunda semana.

Por eso es importante que el profesional de la nutrición, además de diseñar una dieta personalizada y ajustada a la realidad del paciente (adaptada a su ritmo de vida y compromisos laborales, sociales o familiares), sea coach.

El coach, también conocido como entrenador, es la persona encargada de motivar, apoyar y potenciar las virtudes de la persona con la que trabaja. Una herramienta indispensable para ayudar a alcanzar los objetivos nutricionales adecuados y saludables.

En este caso, los coachs nutricionales se encargan de marcar los objetivos, semana a semana, y motivar a cada persona según su situación. Pero el trabajo del coach no termina ahí: también enseña técnicas para aliviar la desmotivación provocada, por ejemplo, por no bajar el peso deseado o no saber actuar ante una comida no prevista en la planificación de la semana.

La experiencia de Pilar

Pilar ha podido comprobar de primera mano las ventajas del coach nutricional. Hace 2 meses que ha iniciado la dieta y reconoce que la motivación por parte del coach nutricional es un factor clave. Según Pilar, “es perfecto porque te obligas a hacerlo bien y a controlarte”.

Destaca también que, durante la dieta y las planificaciones “el hecho de poder hablar, explicar los problemas con los que te encuentras o lo que te aburre en una dieta al especialista y que lo tenga en cuenta da muchas alternativas”.

Además reconoce que “con otras dietas había alimentos prohibidos que cuando vuelves a la vida sin dieta no sabes cómo combinarlos y haces un mal uso. Y ahora te enseñan cómo hacerlo, cómo combinarlos y el por qué “.

La experiencia de Mireia

Mireia había hecho dieta con anterioridad por su cuenta y reconoce que “te adelgazas un par de kilos y luego te cansas”. Por eso, el hecho de contar con un coach nutricional lo considera fundamental ya que “llegar al final de la dieta y alcanzar el reto es gracias a esta figura”.

Cree que “es necesario que la persona esté motivada pero también es importante recibir el apoyo tan cercano y personalizado del coach”. En su caso, la clave ha sido las visitas semanales.

Confiesa que ha sido muy útil “poder hablar, explicar cómo te sientes y sentirte escuchada”. Y que gracias a esta confianza “puedan adaptarte la dieta a tus necesidades”. Sin embargo, Mireia asegura que contar con un coach nutricional no sólo es conseguir el peso saludable sino que también es un aprendizaje “he aprendido mucho. Incluso ahora le hago de coach a mi marido” asegura.
La clave del éxito de un buen coach yace en el asesoramiento 24 horas al día, ya sea por vía telefónica o correo electrónico, para resolver las dudas in situ que se pueda encontrar a la persona. Los pacientes reconocen que, gracias a esta técnica, han aprendido a saber cuándo, cómo y por qué pueden comer un tipo de alimento y cuándo no.