LA INTOLERANCIA A LA LACTOSA

La lactosa es el carbohidrato principal de la leche. Para que pueda ser digerida y absorbida en el intestino se requiere una enzima denominada lactasa, que desdobla la molécula de lactosa en sus dos componentes (glucosa y galactosa), facilitando así su absorción.

Síntomas

Un déficit de lactasa provoca que la lactosa no pueda ser digerida correctamente. Los síntomas más frecuentes que te pueden hacer sospechar de esta intolerancia son: dolor y distensión abdominal, flatulencias, diarrea y ocasionalmente náuseas y vómitos.

Los síntomas se producen pasados treinta minutos desde la ingesta de alimentos con lactosa. Pueden llegar a prolongarse hasta las cuatro horas inmediatamente posteriores.

Ante estos síntomas es importante que el niño/a sea visitado por un médico especialista. Éste nos confirmará si es intolerancia y podremos empezar el tratamiento.

Disponemos de esta enzima cuando nacemos, pero perdemos gran parte de la actividad de lactasa intestinal durante la época del destete, cuando ya ingerimos otros alimentos. Los niños prematuros pueden presentar un déficit transitorio de lactasa, relacionado con su inmadurez intestinal.

El diagnóstico puede confirmarse mediante pruebas sencillas como el análisis de las deposiciones.

En la intolerancia genética a la lactosa el déficit de lactasa es persistente, por lo cual las medidas dietéticas y el tratamiento tienen que mantenerse de forma prolongada. Por este motivo, en las dietas con bajo contenido de lactosa se recomienda mantener una ingesta adecuada de calcio y vitamina D.

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Dr. Jesús Carnicer de la Pardina

Col. 5.744 COMB

Gastroenterólogo, especialista en aparato digestivo

Policlínic Torreblanca Pediàtric.