¿Cómo viven los más pequeños un divorcio?

Muchos son los motivos que pueden llevar a la separación de una pareja o un matrimonio; desavenencias, infidelidades, monotonía, etc. Sea cual sea el motivo, es una situación incómoda y en muchas ocasiones conflictiva, más si entre los dos hay otra persona “inocente”, la cual sin quererlo, acaba formando parte de la separación, los hijos.

La vida de los más pequeños puede cambiar por completo, en ocasiones son manipulados por uno de los progenitores, tienen que presenciar ataques entre ellos y presenciar escenas muchas veces tensas.

Pero el proceso de desacuerdo entre la pareja empieza mucho antes de la separación, y seguramente el
niño habrá presenciado discusiones anteriormente. Estas situaciones pueden llegar a crear en el niño un trauma permanente así como conductas conflictivas en su entorno, la escuela y en casa.

Es un momento difícil en que los hijos se cuestionan muchas cosas:

¿Mis padres me seguirán cuidando si se separan? ¿Soy culpable de esta situación? ¿De qué lado estoy?

Estas son algunas de las preguntas que se plantea cualquier hijo de padres separados a partir de los 5-6 años cuando se inicia un proceso de separación.

Las conductas más habituales son:

  • Desobediencia
  • Actitud desafiante
  • Mentiras
  • Culpabilidad
  • Depresión
  • Desubicación familiar

¿Qué hacer en esta situación?

Ante la observación de estos síntomas es muy importante que nuestro hijo visite un profesional para que le ayude a gestionar emocionalmente esta situación traumática.

Para que nuestro hijo no sufra estos síntomas es recomendable explicarle de una forma real y clara los motivos de la separación (sin entrar en detalles si no es necesario).
Es esencial también aclararle que siempre tendrá a su padre y a su madre, que se trata de un vínculo que no desaparecerá nunca.
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