Según la Organización Mundial de la Salud, el cáncer de mama es lo más común entre todas las mujeres que sufren algún tipo de cáncer. Solo en España, se detectan 25.000 casos nuevos cada año. Es por eso que tenemos que ser conscientes de la importancia que tiene la prevención a la hora de detectarlos.

La Asociación Española Contra el Cáncer dice que, las posibilidades de curar un cáncer de mama que se detecta en su fase inicial son prácticamente del 100%. Por lo tanto, detectarlo a tiempo es primordial. Los profesionales recomiendan que se inicien las visitas al ginecólogo en la adolescencia, entre los 13 y los 15 años.

A partir de los 20 recomiendan someterse a revisiones rutinarias hasta llegar a los 40 años. Pasados los 40 es cuando se debe empezar con las mamografías. Si una mujer tiene, por antecedentes familiares, más probabilidades de sufrir un cáncer, se recomienda iniciar las mamografías antes. A partir de los 55 años lo más recomendado es hacer dos cada año.

¿Qué es?

La mamografía bilateral es la prueba médica más completa en la detección del cáncer de mama. Se hace una radiografía con un láser de baja potencia para visualizar el tejido mamario. Dura unos 30 minutos y se hace en los dos pechos y desde dos perspectivas diferentes. Primero, se toma una imagen de la parte frontal y, después, de la lateral. De este modo obtenemos un análisis completo que nos permite detectar la mayoría de los diferentes tipos de cáncer que existen.

¿Cómo funciona?

Se comprimen los pechos entre dos placas transparentes que realizan una radiografía con un láser de baja frecuencia que no es nocivo. Primero se toma una radiografía frontal y, después, una lateral. La prueba no es dolorosa, simplemente puede ser molesto para alguna mujer. Aun así la fotografía se hace en pocos según y, normalmente, es suficiente a la primera. Aunque, para asegurar la eficacia, a veces se hacen más de una. La prueba dura, en total, alrededor de media hora.