¿A QUIÉN NO LE HA DOLIDO LA ESPALDA EN ALGÚN MOMENTO DE SU VIDA?

Del 40 al 60 por ciento de las consultas que atendemos son referentes a lumbalgias y cervicalgias, y de ellas un alto porcentaje se perpetua en el tiempo por diferentes causas”, según nos explican el Dr. A. Pairó y el Dr. D. Adán, de la unidad del del dolor y medicina regenerativa de Grup Policlínic.

Cuando el dolor se prolonga más allá de 4 – 6 meses podemos considerarlo como un dolor crónico, el cual puede ser permanente, es decir cada día el paciente refiere dolor más o menos agudo, o a través de episodios repetitivos con intervalos sin dolor entre medio.
Esto realmente evidencia un problema social así como económico ya que el número de bajas laborales en los países occidentales por patologías de columna va creciendo progresivamente cada año.

¿CÓMO AFECTA EL DOLOR CRÓNICO DE COLUMNA A NUESTRA CALIDAD DE VIDA?

El dolor crónico de columna puede llegar a ser muy incapacitante, ya no solo por limitarnos nuestra actividad deportiva sino nuestra vida diaria.

Cuando hablamos del dolor crónico de columna nos referimos a un dolor continuo en la columna alta cervical y en los trapecios o en la columna baja, zona lumbar, sacro y glúteos.

Si en cualquier actividad diaria; al estar sentado trabajando con el ordenador, el móvil, leyendo un libro, al hacer actividades domésticas, caminando, al hacer ejercicio, o incluso en nuestro descanso nocturno, tenemos dolor en la espalda alta (zona cervical) o dolor en la espalda baja (zona lumbar, sacro o glúteo), o incluso sensación de calambres y hormigueos en los brazos o en las piernas, rigidez en la columna y/o pérdida de fuerza en las extremidades, estamos ante síntomas de alerta de que algo no va bien.

Además del componente físico también existe otro componente emocional cuando tenemos dolor crónico.
Los dolores crónicos nos afectan a nuestro estado mental con irritabilidad, estados de ansiedad o incluso tristeza o depresión ya que no podemos realizar las actividades que nos gustan o realizar nuestro trabajo diario de manera normal.

¿QUÉ CAUSA EL DOLOR CRÓNICO DE CERVICALES Y LUMBARES?
  • La mayoría de las lesiones que se cronifican son debido a posturas incorrectas y repetitivas que sobrecargan la musculatura de la columna.
    Estar sentado largos periodos ya sea frente al ordenador, la tv, el teléfono móvil o conduciendo periodos prolongados de tiempo sin descanso agravan el dolor. En estos dos últimos años se ha implantado de forma más habitual el trabajo on-line, y esta situación ha incrementado las consultas por dolores cervicales y/o lumbares.
  • En época de estrés, preocupación o incertidumbre socioeconómica el factor emocional repercute negativamente en la columna provocando contracturas crónicas que sobrecargan y presionan las articulaciones de la columna, así como los discos intervertebrales, que producirán a medio y largo plazo desgaste de estas estructuras. Son difíciles de solucionar si no se mejora nuestra salud emocional.
    Esto forma un círculo vicioso ya que al empeorar nuestra salud física, empeora nuestra salud emocional y esta a su vez empeora la salud física y el dolor. Todo esto va sobrecargando la musculatura de la columna, y progresivamente las articulaciones, los ligamentos y los discos intervertebrales que son como pequeños cojines entre las vértebras, se van deteriorando produciendo protrusiones o incluso hernias discales de difícil tratamiento.
  • El dolor también puede ser debido a un sobre esfuerzo al coger, levantar o empujar un peso sin estar preparado para ello o de manera errónea, que sobrecarga la musculatura de la columna e incluso afecta los discos intervertebrales.
  • No hay que descartar también las lesiones deportivas por sobreesfuerzo en una musculatura que no está preparada para ello, que al no tratarse adecuadamente llevan a una lesión crónica de la espalda.
  • Los accidentes de coche, también son causa de latigazo cervical y contracturas lumbares que se pueden cronificar por falta de tratamiento específico o por la misma lesión.
  • Y evidentemente las patologías de base del paciente, como artrosis, osteoporosis, o alteraciones estructurales de la columna como cifosis, la típica chepa o escoliosis, desviación de la columna, que agravarán y acelerarán el desgaste de la columna.
  • No hemos de olvidar la postura que utilizamos al dormir, porque esta también puede perjudicar nuestra espalda, así como dormir en un colchón que no ofrezca un descanso eficaz y reparador.

Todas estas causas, lo que hacen es sobrecargar de manera importante las estructuras principales de la columna, como son los músculos ,las articulaciones y los discos intervertebrales produciendo dolor y contractura de la zona como mecanismo de defensa. Y como consecuencia limitación de la movilidad y rigidez articular con pérdida de fuerza muscular, atrofia, que conlleva a empeorar el cuadro, produciendo más dolor y creando un círculo vicioso.

¿CÓMO PREVENIR EL DOLOR CRÓNICO DE ESPALDA?
  • La educación postural es vital en estos casos, por ello conocer las posturas idóneas para poder estar periodos prolongados de tiempo sentados frente al ordenador, hacer descansos cada 45/60 minutos, levantarse y mover las articulaciones de la columna y brazos o caminar unos minutos son medidas preventivas que debemos conocer y seguir.
  • Aprender a coger los objetos de peso adecuadamente evita lesiones crónicas.
  • Descansar cada 2 horas al volante.
  • El ejercicio físico, siempre aconsejable, y este dependerá de la lesión del paciente, la edad y el estado de forma física. Siempre se realizará bajo supervisión para evitar males mayores.

El Yoga, el Pilates, los estiramientos, la natación y el aquagym son actividades preventivas para una espalda sana.

¿ES BUENO CAMINAR O CORRER?

Sí, sí lo es, particularmente muy recomendable caminar.

Incluso correr siempre y cuando la persona esté preparada para ello, y bajo consejo médico dependiendo de su lesión.

Antiguamente se contraindicaba el correr en pacientes con dolores crónicos de espalda por el impacto que causaba, pero se ha demostrado que activa la musculatura y mejora el estado de ánimo de la persona a través de hormonas segregadas al hacer ejercicio, endorfinas y serotoninas entre otras que conllevan efectos analgésicos y mejoran el estado de ánimo. Evidentemente, la persona debe estar preparada para ello y reforzar la musculatura previamente con ejercicios específicos para evitar lesiones y agravar las lesiones de espalda.
Cada persona es un mundo y el grado de actividad e intensidad dependerá del estado de forma.

El ejercicio aeróbico de bajo impacto ayuda a activar la musculatura y las articulaciones, fortaleciéndolas. Por ello caminar diariamente es muy beneficioso.

El «Core», este nombre que ahora está tan de moda, y con el que nos referimos a la musculatura abdominal, lumbar, de la pelvis, los glúteos y a la musculatura profunda de la columna, es la faja natural de nuestro cuerpo que estabiliza la región lumbo-pélvica, y si lo reforzamos prevenimos lesiones.

Cuanto más potente sea nuestro “Core” menos lesiones, menos probabilidad de tener molestias y más estable es nuestra columna.

  • Recomendamos de 30 minutos a 1 hora diaria de ejercicio al día, dependiendo claro está de la edad y del estado de forma de cada persona para mantener una espalda sana.
  • Controlar el peso y llevar una dieta sana y equilibrada.
¿Y SI YA TENGO DOLOR CRÓNICO?

En primer lugar el paciente debe ser consciente de su patología, de su dolor y de sus limitaciones y ser sujeto activo en la recuperación de la lesión crónica.

Ante un dolor crónico debes asesorarte con un médico especialista que valore correctamente tus lesiones y pueda pedirte las pruebas complementarias necesarias, Rx, TAC, Resonancias etc., para saber tu caso particular y decidir el tratamiento más adecuado para ti.
También un fisioterapeuta y un entrenador personal es de gran ayuda en estos casos, que normalmente trabajan coordinados para poder mejorar la lesión crónica del paciente, y decidir el tipo de tratamiento y ejercicio específico en cada caso.

No es buena idea generalizar y tratar las lesiones por igual, cada persona es única y como tal debemos actuar en consecuencia.

Los profesionales te recomendarán el ejercicio físico más adecuado para recuperar el tono muscular perdido.

Los estiramientos, la reeducación postural activa, la natación, el yoga y otras actividades siempre dirigidas para evitar daños mayores son muy importantes.

Se debe hacer ejercicio siendo consciente del dolor, cualquier ejercicio que produzca dolor o lo agrave debe ser evitado.

La medicación es también importante. Propondremos un tratamiento farmacológico pautado específicamente en cada caso, aunque en la Unidad del Dolor y Medicina Regenerativa de Grup Policlinic somos partidarios de disminuir los fármacos y las dosis en la medida de lo posible al mínimo que el paciente necesite para sustituirlos por tratamientos mejores, con menos efectos secundarios y más eficaces.

Evidentemente en las crisis de dolor se podrá aumentar el tratamiento farmacológico si se necesitara y se disminuirá el ejercicio físico, pero sí se recomendará aumentar la actividad física entre crisis de dolor para reducir su frecuencia y duración, si el dolor aparece. Se ha demostrado que mantener el mayor grado de actividad física, dentro de las limitaciones, acorta la duración, la intensidad del dolor y el riesgo que aparezca.

Pensamos también, que es importante reafirmar y aconsejar al paciente desde el punto de vista psicológico-emocional para que asuma y acepte las pequeñas recaídas y las crisis de dolor acompañándolo en su proceso y que se sienta siempre respaldado, sabiendo que tenemos diferentes tratamientos terapéuticos para mejorar y minimizar las crisis de dolor.

En Grup Policlínic tenemos un equipo multidisciplinar para evaluar cada caso en particular y decidir el tratamiento más adecuado. Proponemos desde los tratamientos más convencionales (farmacológicos, fisioterapéuticos, etc.) hasta los tratamientos biológicos de última generación para mejorar el dolor crónico y regenerar los tejidos, músculos y discos dañados en lesiones crónicas; como son la ozonoterapia, los factores de crecimiento plaquetario o la última incorporación en tratamientos regenerativos, los Monocitos. Todos ellos tratan la causa del dolor sin afectar el organismo del paciente, para que se reincorpore a sus actividades diarias, mejorando su calidad de vida.

Dr A. Pairó
Cirujano Traumatólogo.
Unidad del dolor y Medicina Regenerativa Grup Policlínic.


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